Conoce a nuestros equipos – Junior Femenino

 

Tengo 18 años y estudio Publicidad y Relaciones Públicas con Marketing.

Desde siempre me ha gustado todo lo relacionado con los deportes.

En 6 de primaria me adentré en el mundo del baloncesto dejando atrás mi etapa futbolística. Desde ese día, no lo he vuelto a soltar y cada día me gusta más.

Siempre he practicado este deporte en mi colegio, el Pureza de María, aunque si que es verdad que de vez en cuando pensaba en cambiarme de club para poder mejorar como jugadora.

A día de hoy juego en el sub22 de ensanche con las niñas del Colegio Virgen de Atocha.

Me encantan los niños, me encanta enseñar y me encanta el baloncesto. Tres cosas que me hicieron ver que yo quería ser entrenadora.

Este es mi primer año en este club y la verdad es que he visto esa unión, que no muchos clubs tienen, y ese compromiso.

Cuando Julio me dijo de llevar un equipo con él, en Patrocinio, no me lo pensé dos veces, dije que sí. Queria probar cosas nuevas y cambiar un poco de aires. Y creo que no me equivoqué en la decisión.

Yo pensaba que iba a llevar a un equipo de pequeños, pero en cuanto me enteré que iba a llevar un junior femenino, lo primero que pensé fue: “que hago enseñando yo baloncesto a niñas que les saco dos años”. No sabía dónde meterme, pero poco a poco fui pensando y caí en la cuenta que el baloncesto es un deporte donde enseñas pero también aprendes, y yo estaba segura que iba a aprender muchísimo de ellas.

En cuanto al equipo, es un equipazo y me alegra el haber conocido a cada una de las jugadoras que lo intengran, porque la verdad es que son la mejores.

Es verdad que son un poco vagas (llamadas las “yayis”) pero cuando se lo toman enserio, no hay quien las pare.

También son fáciles de llevar porque tienen esas ganas de aprender y esa capacidad de recoger todo lo que les decimos y mejorar día a día

Hay muy buen rollo entre todas, se llevan súper bien y eso es algo súper positivo y que ayuda a crear la esencia de equipo.

Son niñas que siempre tienen una sonrisa en la cara, por lo que si un día llegas al entrenamiento y llevas un mal día, ellas se van a encargar de alegrártelo y hacen que te olvides de todo.

Me lo han puesto bastante fácil para poder quitarme los miedos y la vergüenza, y estoy súper agradecida de cómo me han tratado y lo bien que me han acogido en el equipo.

En estos meses que llevamos juntas, creo que he aprendido yo más de ellas que ellas de mi. Y no me molesta para nada, es más, para mi es algo bueno, porque pocas veces me voy a encontrar a personas tan buenas, con tan buen corazón y que te hagan las cosas tan fáciles día a día.

Por lo que nunca me arrepentiré de la decisión que tomé en verano.

Andrea.