Conoce a nuestros equipos – Sub22 Femenino

Las próximas líneas llegan tras rehacer mentalmente varias veces su contenido.

En septiembre del 2018 desembarco en Patrocinio San José tras una larga estancia en otro club. Mi cometido: entrenar al cadete masculino preferente de 1ª división.

La temporada fue un tanto convulsa por distintos factores. No obstante también me dio vivencias gratificantes que guardo con cariño, y que me hicieron crecer tanto personal como profesionalmente.

Mi posterior llegada al sub 22 femenino comenzó a fraguarse durante la celebración del torneo del club. Digamos que se cerró rápidamente ante el interés mutuo entre plantilla y un servidor. Mis referencias sobre el grupo eran bastante positivas: tenía un buen trato con varias de sus integrantes, había tenido la ocasión de verlas jugar…

Cuando fue oficial organicé una reunión donde conocernos un poco mejor y establecer las bases de nuestro periodo juntos. Mis expectativas quedaron plenamente cubiertas. Antes de iniciar las vacaciones estivales completamos dos semanas de entrenamientos, donde pude comprobar la gran fortaleza de este grupo: su unión.

Septiembre y su pretemporada nos sumergió en el complejo reto de añadir jugadoras al proyecto, ya que disponíamos (hoy en día se mantiene) de un roster corto. Tras pruebas e incorporaciones dimos forma aproximada al grupo actual (durante estos meses hemos sufrido algunas altas/bajas por diversos motivos).

Junto a confeccionar la plantilla el arranque de campaña nos puso en la tesitura de elegir si disputar la misma categoría o probar en la incipiente competición que acotaba la edad de las jugadoras. Tras un mar de dudas y conversaciones decidimos optar por lo menos cómodo, es decir, emprender a ciegas un nuevo desafío. Creo que hablo en nombre de todas si afirmo que acertamos totalmente en el camino tomado.

Hasta el tramo de temporada que nos encontramos y siendo una opinión 100% personal considero que estos meses han sido muy positivos a todos los niveles. Tengo la inmensa suerte de entrenar a un grupo humano maravilloso que potencia diariamente los rasgos puramente deportivos. Mi experiencia en esta pasión que compartimos siempre me ha enseñado que la cohesión colectiva impide y permite canastas.

Ampliando el análisis sobre mis jugadoras únicamente puedo enumerar palabras llenas de agradecimiento: por aportarme mayor ilusión si cabe hacia este deporte, por ser tan receptivas a la hora de corregir o desarrollar conceptos, por sacarme una sonrisa cuando quizás no haya sido mi mejor día, por ser magníficas compañeras entre sí, por su enorme fortaleza mental ante las adversidades (que han existido) y, sobre todo, por enseñarme a que el aprendizaje que obtenemos de las relaciones humanas está por encima de otras facetas a las que damos prioridades absurdas.

No quisiera cerrar este relato sin nombrar y dar su valor adecuado a otras personas que han sido y son esenciales para el equipo: jugadoras de temporadas anteriores, jugadoras que han recorrido una parte del viaje, juniors del club, preparadores físicos, delegados y familiares. Vosotros también sois el equipo, y sin vuestra implicación no afrontaríamos igual cada semana. GRACIAS con mayúsculas.

Gonzalo