Conoce a nuestros equipos – 3º de Infantil

El baloncesto ha sido una gran parte de mi vida desde que tenía tan solo 5 años, cuando mi madre me apuntó a la escuela base del Patrocinio.

12 años después sigo aquí.

Cuando me enteré de que mi tarea esté año era entrenar a los más pequeños del club, no pude evitar una sonrisa.

Iba a empezar mi labor como entrenadora con los niños que habían escogido el baloncesto a la misma edad que yo.

Me encontraba ante un gran reto, que no podría superar sin mis maravillosos compañeros Fer, Andrés y Óscar.

Creo que no he podido ser más afortunada con ellos, siendo Fer y Andrés amigos de toda la vida y Óscar un ejemplo a seguir, tanto como entrenador como persona.

En cuanto a los niños, la única manera de describirles es que son incontrolables bolas de energía.

Salen corriendo de sus clases cuando subimos a recogerles, se cambian a su rollo (algunos más rápidos que otros) y ya están gritando, riéndose y jugando al «pilla, pilla» por el gimnasio.

No paran.

Ya nos hemos acostumbrado a los quejidos de «Tengo pis» o «Me duele la pierna» mientras se sujetan el brazo, pero las ganas de bajar a entrenar los martes y jueves a estos pequeños siguen siendo las mismas que el primer día.

Es un orgullo verles crecer tanto en sus conocimientos del baloncesto como en los increíbles chicos que un día llevarán el futuro del club en sus manos.

Ojalá nunca se cansen de jugar al «perrito bulldog» o de unir sus manos al final del entrenamiento para gritar todos juntos:

«¡PA-TRO-DI-NOS!»

Porque, claro está, nosotros nunca nos cansaremos de la alegría que nos dan.

Gracias a estos pequeños por esta preciosa experiencia, no los cambiaría por nada.

Valentina.

 

Yo, igual que Valentina, empecé a jugar al baloncesto con 5 años apuntado por mis padres. Mis primeros años me entrenó Celia, una gran entrenadora que se retiró hace muy poco, aún recuerdo lo bien que me lo pasaba en esos entrenamientos, y eso fue lo que hizo q me enganchara al baloncesto. Por eso cuando oí de unas compañeras de clase que entrenaban a los niños más pequeños del club, pensé que yo debía hacer lo mismo y así poder transmitirles a los más pequeños el mismo gusto por el baloncesto que me transmitieron a mí a su edad. Me alegro mucho de la decisión que tomé, este tiempo que llevo entrenándoles me lo he pasado en grande con mis compañeros Oscar, Fernando y Valentina, sin ellos esto no sería lo mismo, y obviamente sin los niños tampoco podría decir sin mentir que ellos me han enseñado a mí mucho más de lo que yo les he enseñado a ellos, son unos niños geniales, llenos de energía y entusiasmo, y muchas ganas de entrenar (a veces demasiadas), a todos les encanta ganar, y poco a poco van aprendiendo a perder también. Pero sobre todo con ellos te das cuenta de lo absortos que vivimos, sin fijarnos en los pequeños detalles y sin darnos cuenta de lo bonito de la realidad que nos rodea.

Ojalá que pueda seguir entrenando a otros equipos más años y que este equipo nunca pierda sus ganas de disfrutar y puedan crecer tanto como equipo como individualmente.

Por último, he de agradecer al club por la oportunidad que me ha brindado, y espero que otras muchas personas puedan experimentar lo mismo que yo y disfrutarlo igual que lo estoy haciendo yo.

Andrés.

 

Juego al baloncesto desde que tengo memoria y cuando era pequeño, tenía claro que en algún momento de mi vida quería entrenar a niños, y hacerles sentir lo que me habían transmitido a mí en el pasado.

Durante estos años que he estado jugando al baloncesto, todos los entrenadores con los que me he cruzado, me han dejado una marca que me ha servido para el futuro.

Esto sentimientos y emociones es lo que mis compañeros, Valentina, Oscar y Andrés y yo intentamos inculcar a los niños, unos sentimientos que cada vez que recuerden el basket, sientan la alegría y la felicidad que sienten en cada entrenamiento, cuando corren como motos y se ríen con sus amigos mientras juegan.

Cuando Andrés y yo nos propusimos esta experiencia, al principio hablando por los 2, no sabíamos exactamente lo que nos íbamos a encontrar y cómo íbamos a reaccionar, pero cuanto más íbamos a entrenar con vuestros maravillosos hijos, nos dábamos cuenta, que la vida se pasa muy rápido y que en un momento te puedes perder muchas experiencias sin darte cuenta, con lo que yo desde que me di cuenta de esto, todos los martes y jueves voy con ganas de disfrutar con mis estupendos compañeros ,que hacen un gran labor, y con  los niños e intento enseñarles todo lo que puedo , aunque en la mayoría de los casos ellos me enseñan a mí las lecciones .

En conclusión, esta experiencia como entrenador de vuestros hijos, que tienen muchísima energía y que al final son muy buenos chicos, me ha hecho tener diferentes puntos de vista del mundo, y me ha enseñado a aprovechar y disfrutar mejor del tiempo que tenemos. Espero que durante más años pueda seguir entrenando a más niños, y seguir enseñando la felicidad que te puede llegar a proporcionar el baloncesto.

Fernando.

 

Mi nombre es Oscar, este es mi segundo año en el club. Y el segundo año que entreno a una nueva generación de pequeños jugadores, una nueva generación de niños y niñas a los que intentar enseñar la pasión por este deporte que tantas alegrías nos proporciona a todos los que lo hemos practicado alguna vez, junto a mis compañeros Valentina, Fernando y Andrés hemos empezado un nuevo proyecto en el que a través del juego vamos a introducir los fundamentos más básicos del baloncesto (bote, pase, defensa y tiro).

Este año tenemos un equipo de 21 jugadores, de los cuales 7 son chicas, y la verdad que es un grupo bueno y obediente, y que técnicamente están cogiendo los conceptos bastante bien, y solo verles las caritas de ilusión y de ganas de entrenar con la que vienen todos los días, me doy más que por satisfecho.

Oscar.