Conoce a nuestros equipos – Benjamín Femenino Verde

 

“No sabéis que equipo tenéis” “Son muy fáciles de entrenar” “El año que viene me las cojo yo”

Hace tres años termine 2 de bachillerato en el colegio Sagrado Corazón, llevaba toda mi vida jugando al baloncesto en el equipo de allí, “Corazonistas” y pensé que era buen momento para un cambio, así que buscando otro equipo llegue a patrocinio.  Al principio solo era jugadora, pero ese mismo año empecé a entrenar a un equipo de niñas.

Me encanto la experiencia y ya hace dos años que,  junto con María, llevo este equipo.

María ha sido alumna del patrocinio toda la vida y ha jugado al baloncesto desde siempre.

Ahora ambas estamos en la universidad, María estudia Derecho y Políticas y yo ADE en inglés.

María y yo tenemos muy buena relación y creo que eso ayuda mucho al equipo, cuando empezamos a entrenarlas no nos conocíamos de nada, pero poco a poco fuimos conociéndonos, y a día de hoy puedo decir que me alegro de llevar el equipo juntas.

Sobre las niñas que decir, esta claro que tienen talento para esto, pero eso de que es fácil entrenarlas…. Son muy competitivas, muy intensas y especiales y a pesar de que eso tiene sus cosas positivas hay veces que AGOTA.

 

Hasta la fecha no hemos perdido ningún partido y os podéis imaginar, son chulitas hasta decir basta, pero la verdad que es bastante gracioso verlas tan pequeñas y así.

Metiéndonos más en tema baloncesto, os aseguro que no he visto un benjamín que se pase tanto el balón como ellas, es alucinante los pases que se hacen y lo generosas que son a la hora de anotar puntos, y aunque nos encanta esa forma de jugar hay a veces que hasta las tenemos que regañar porque se pasan de generosidad.

Por lo general y en casi todos los partidos todas marcan por lo menos una canasta. Está claro que habrá equipos superiores, pero os aseguro que, como equipo, pocos estarán a la altura.

A veces bromeamos con algunos padres de que vamos a ser campeonas de Madrid, luego nos bajamos de la nube y nos damos cuenta de que con quedar entre las cuatro primeras nos conformamos.

Lo que si que tenemos claro es que es un equipazo, unas luchadoras y que estamos super contentas con ellas, disfrutamos tanto, que hasta los padres que al principio no estaban muy seguros de esto del baloncesto, ahora no se pierden ni un solo partido  y estoy segura de que no se esperaban que esto fuese a enganchar tanto.

Esperemos seguir en esta línea, y si podemos acabar la liga invicta pues mejor que mejor.

Irene

 

Tengo 19 años, estudio Derecho y Ciencias políticas. Juego al baloncesto desde que tengo memoria y siempre ha sido aquí, tenía claro que en algún momento quería entrenar.

He admirado mucho a mis entrenadores y han influido decisivamente en muchos aspectos de mi vida. Así que cuando llegó el momento sabía que iba a ser en el patro, dónde he tenido la suerte de cruzarme con este equipo.

Un poquito más sobre nuestro día a día:

Son un terremoto. Una incontrolable cantidad de energía que arrasa. Son niñas maravillosas.

A menudo no son conscientes de sus actos, aún conservan esa inocencia pura con la que actúan transparentes. Irene y yo nos miramos y reímos.

No entraba en nuestros planes un equipo así. Dónde todas tuviéramos un sitio. Llegamos agotadas al entrenamiento, pero ellas te ven y falta tiempo para que echen a correr gritándote que quieren un balón, y un abrazo, y que tienen muchos deberes, o pocos, o es su cumple, o el de la niña que le cae mal, o tienen hambre, sueño, sed, cero ganas de entrenar, o que tienes una cara horrible hoy.

Lo único que puedes hacer es reír.

Empezamos entrenar y te miran. Te miran tanto que intimida. Te das cuenta de la influencia que puedes tener en ellas y te asusta. Son tan pequeñas y tú sabes tan poco de todo que solo las quieres dar de lo bueno

Son un regalo.

Verlas crecer cada día, admirar muchas veces el talento que tienen.

Estamos muy orgullosas de ellas, mucho muchísimo. Nos hace muy felices que quieran jugar, que se levanten a las nueve de la mañana y lleguen ilusionadas, verlas animarse cuando una llora, que se caiga, te mire y decida que luego llora que ahora sigue jugando. Nos hace felices sentir que podemos enseñarlas a amar este deporte tanto como nosotras lo hacemos.

Gracias a la incansable grada. No saben la suerte que tenemos de que nos miren con tan buenos ojos. Esperamos que estéis allí animando siempre.

Y Gracias a ellas por querernos, cuidarnos y admirarnos como lo hacen.

María.